Todos los caminos conducen a Casa Rosada. La centralidad del poder refuerza aquel adagio. Diego Santilli se convirtió en la principal espada de una gestión nacional que necesita reforzar su imagen. El presidente Javier Milei lo designó jefe de Gabinete de ministros y en algunos distritos del interior ese anunció significó como un gol de Lionel Messi en el Mundial de Fútbol. Osvaldo Jaldo estuvo en Balcarce 50 junto con alguno de sus pares del Partido Justicialista. Y no jugó de visitante. La institucionalidad le ha permitido estar muy cerca de los “anticasta”. El gobernador tucumano es uno de los pocos opositores, cuyo acceso al edificio del poder no genera ruido. La foto con el elenco libertario lo deposita en una incómoda avenida política. El tranqueño eligió la platabanda, por donde transita frente a la necesidad de seguir gobernando sin grandes contratiempos financieros. La Libertad Avanza y paga bien los apoyos. Jaldo no se puede quejar. Si todo marcha como hasta ahora, probablemente no tenga complicaciones para llegar, en equilibrio financiero hasta mayo del año que viene, cuando nuevamente se exponga a la consideración electoral para que la sociedad defina si le da cuatro años más de mandato o si, por el contrario, decide modificar el rumbo hacia otros lares, aunque esos lares todavía no tienen un puerto definido.

La actualización salarial es la principal demanda de los gremios. Antes de que se reabran las conversaciones por la recomposición de los sueldos estatales, Jaldo salió a anunciar un incremento por fuera del convenio que permitirá a los empleados públicos alcanzar una compensación por la inflación acumulada en el período. El aumento salarial, que se depositará en los próximos días en los cajeros automáticos, llegará por planilla adicional y sería de entre un 3% y un 3,5% que, sumado al casi 5% del aumento acordado, evita que el agente público pierda frente a la evolución del Índice de Precios al Consumidor (IPC). La caída del salario, precisamente, es la principal preocupación de los tucumanos, de acuerdo con un sondeo realizado por Sociología y Mercado.

De la misma manera sucede a nivel nacional, aunque la preocupación es más profunda. El ranking de inquietudes de los argentinos lo encabezan las deudas (53,2%), seguidas por la corrupción (46,7%) y la incertidumbre económica (35,5%); el desempleo (32,5%) y la inflación (26,6%) quedan más atrás, de acuerdo con un relevamiento realizado por Zentrix Consultora. Es una agenda que mira hacia atrás tanto como hacia adelante: la prioridad no es tanto la urgencia del día a día, sino el pasivo que el Gobierno dice que está ordenando, explica. Un marco que, en principio, le da a la nueva Jefatura de Gabinete cierto margen para presentar la gestión económica como un proceso en curso, no como una crisis abierta, puntualiza. Es una cuestión de balance y herencia en el mismo ejercicio, de lo que ha quedado tras un fuerte ajuste fiscal y la falta de acoplamiento entre la macro y la microeconomía.

Entre los votantes opositores, el orden se invierte casi por completo y la lógica cambia de raíz: la incertidumbre económica lidera (59,4%), seguida de ingresos y salario (52,6%) y, muy cerca, la corrupción (51,6%) –uno de los pocos puntos de coincidencia entre ambos electorados, aunque con intensidades bien distintas–. A diferencia del electorado oficialista, esta agenda está anclada en el presente inmediato: lo que preocupa no es la herencia ni el rumbo de mediano plazo, sino la incertidumbre sobre qué va a pasar con el propio ingreso de acá a poco. Para Santilli esto implica que buena parte de la oposición no va a evaluar su gestión por el diagnóstico macroeconómico que ofrezca, sino por señales concretas y rápidas sobre el bolsillo. Esto configura un terreno mucho más exigente y con menos margen de tiempo que el que le da su propia base electoral, subraya Zentrix.

Si hay un punto de contacto real entre ambos electorados, el que está de acuerdo con Milei y del que lo rechaza, es la fragilidad del poder adquisitivo, aunque con intensidades muy distintas. Entre los votantes oficialistas, el 52,5% llega como máximo al día 20 del mes con sus ingresos, mientras que entre los opositores esa cifra sube al 73%. La brecha se repite en la percepción sobre el salario: sólo el 25,8% de los votantes de LLA cree que le está ganando a la inflación, y entre los opositores esa cifra cae a apenas el 0,9%. La capacidad de ahorro marca la diferencia más nítida de todo el bloque económico: el 18,5% de los votantes oficialistas asegura llegar a fin de mes y poder ahorrar, contra sólo el 3,9% entre los opositores. Así, se establece una distancia que muestra que la fragilidad económica no sólo está más extendida entre la oposición, sino que también deja mucho menos margen para proyectar a futuro. Jaldo sabe que eso puede ser un factor de diferenciación para la próxima campaña. Por ahora, no muestra los tentáculos de un pulpo que suele despertarse en tiempos eleccionarios.

El tucumano es uno de los más conspicuos representantes de lo que se denomina “peronismo racional”, aquel que se diferencia explícitamente del kirchnerismo. De allí que Milei no lo rechaza. El Presidente, sin embargo, puede ser su principal rival, como sucedió en 2025. Es el principal elector en cualquier distrito del país, en tanto la economía lo acompañe. Eso también puede ocurrir en 2027. Por eso, el Gobierno nacional puso todas sus fichas en firmar la pipa de la paz con los aliados. Nadie sabe cuánto tiempo durará esa tranquilidad política. Pero suma. Y de a millones.

Estar cerca del poder no implica gozar de todo el calor. Jaldo está viendo cómo el frío polar está poniendo en vilo a la industria radicada en Tucumán. Con “rampa cero”, los establecimientos fabriles no pueden contar con el gas para continuar con sus actividades. La Provincia puso su queja, tal como lo hizo en abril. La equidad en el reparto del fluido no es directamente proporcional al precio que hoy se pide para gozar de ese servicio. La parálisis de la actividad es un fantasma que aviva el desempleo. La Reversión del Gasoducto Norte ha tardado en ejecutarse. De otro modo no habría tanta disparidad en el precio si se da, en definitiva, el transporte del gas de Vaca Muerta desde el sur hacia el centro y norte del país. Ese ha sido el reclamo que los gobernadores de esta parte del país le llevaron al ministro de Economía, Luis Caputo, en los días pasados.

Los microclimas son cada vez más evidentes. Una prueba clara ha sido la declaración del vocero presidencial, Adrián Ravier, que afirmó que la economía está encaminada y que lo peor ya pasó. En las provincias la percepción es otra. Sin consumo, el comercio no puede apuntalar; sin obras, la construcción tampoco se reactivará;sin gas, la industria no tiene cómo funcionar y continuar produciendo. Habrá que esperar hasta el 9 de julio para saber si el Gobierno nacional replantea algunas políticas o si, por el contrario, profundiza las medidas de restricción del gasto público. El mensaje presidencial en el día de la Declaración de la Independencia puede dar ciertos indicios de la Argentina que se viene. Si será la de la expansión económica, la de la grieta permanente, la que se encamina al desarrollo o la que repite los errores del pasado.

La racionalidad política debe inundar los cuatro puntos cardinales del mapa político argentino.